Francesc Bujosa :: Pàgina oficial :: Última Hora. 28/06/02

 

Xam

el dibujo de los colores


Yo no sé si la actual exposición antológica de Xam que se muestra en el Palau Solleric permitirá descubrir muchas novedades en lo que ha sido el quehacer artístico de Pedro Quetglas Ferrer, más conocido por su nombre artístico: Xam. Lo que sí se es que nos permitirá a nosotros, los que admiramos su obra, ver su producción de manera distinta. Una manera de observar que viene impuesta ahora por ese tiempo verbal que he utilizado antes: ha sido. Quiero decir que por desgracia ya no podemos esperar conocer nuevos caminos en la pintura de Xam y el observador tiene, por tanto, la necesidad de situar a Xam en el esquema consciente o inconsciente que cada uno de nosotros tenemos del o que ha sido la pintura y del lugar que ocupa el artista —en este caso Xam— en muestro orden de preferencias. De situarlo de manera definitiva, ay.


Yo creo que quizá la mayor virtud que tuvo Xam es que le gustaba la pintura. No, no se crean ustedes que esto es un adjetivo obvio y que puede aplicarse a todos los pintores. Yo conozco a muchos que la única pintura que les gusta es la suya e incluso a algunos que no les gustaba ni la suya. Xam, no. A Xam le gustaba la pintura de los demás y, me imagino, que también la suya y eso se nota. Se le nota su admiración por Picasso, por Miró, por Dalí, por Matisse. Una admiración que es compatible con la que también tuvo por los clásicos como Bruhegel o Zurbarán. Ustedes me dirán que este tipo de pintura le gusta a todo el mundo y tendrán razón, pero es que Xam le gustó la pintura moderna cuando esta pintura era objeto o de burla y escarnio por parte de la mayoría de sociedad mallorquina de posguerra. Xam no solo los admiró, a los modernos, sino que quiso y supo incorporar estas sensibilidades a su pintura, aunque tuviera que pagar el precio de no vender su obra a aquellos que creían que la pintura, en general, y la mallorquina, en particular, no podía seguir otro sendero que la del paisajismo postimpresionista. Las ganas que tuvo Xam de incorporar la pintura moderna a la cultura mallorquina no se limitaron a su pintura. Xam fue también un activista cultural que quiso participar en casi todas las actividades que traían un poco de aire fresco a la Mallorca de los años cuarenta, cincuenta y sesenta. Xam ejerció durante cuarenta años en magisterio en el Colegio de Monti-sion, ilustró libros y calendarios, fundo el Circulo de Bellas Artes, el grupo Tago, la revista de poesía Dabo, colaboró con la prensa, con la Obra Cultural Balear, y con el club Rotary Ramón Llull. No fue estas las únicas actividades civiles de Xam, también dirigió durante muchos años la galería Ariel, una escuela de pintura junto a María Luisa Magraner y la editorial Roda. He nombrado solo alguna de su actividades. Hay muchas más del tal manera que no es ningún atrevimiento decir que Xam es seguramente el pintor que más esfuerzos hizo en el siglo pasado para renovar las ideas de la plástica que tenían los mallorquines. Si Xam dio muchas cosas a nuestra sociedad, hay que decir que también recibió muchos honores. Fue Miembro de la Academia de Bellas Artes, Premio Ciutat de Palma de pintura, personaje popular de la Cope, Siurell de Plata, Premio Pollença de pintura y un largo etcétera.


Xam llevó, como hemos dicho, una variada labor civil, también fue variada su actividad artística. Practicó el dibujo, el gravado, la pintura al óleo, la acrílica, el collage, hizo “teresetes”, modelos i decorados para el escenario... Yo creo , sin embargo, que a pesar de todo existe un evidente unidad en su obra. Es una unidad cuya sustancia hay que buscar en los orígenes artísticos de Xam. Estos orígenes fueron el papel y el carbón. Quiero decir que Xam fue desde el principio un magnifico y en gran parte autodidacta dibujante, y un espléndido caricato que supo hacer unos perfiles de gentes de la letras llenos de fina ironía y definidores de la personalidad y obra de sus caricaturizados. No pasen de prisa ante ellos. La facilidad y la capacidad para el dibujo no abandonaron nunca el quehacer de Xam y en su pintura se evidencia. El Xam pintor pasó por diversas etapas: la surrealista. la expresionista, la cubista... pero en sus cuadros siempre predominó el dibujo, tanto que muchos de ellos parecen dibujos en negro luego coloreados. Yo creo que Xam fue consciente de esta virtud y creo, además, que en los últimos quince años luchó para no quedarse reducido a la mera condición de gran dibujante. Intento huir del dibujo y dar mayor importancia al color y a la textura. Para ello hizo abstracción. Cuando observé los cuadros de la última etapa de Xam tuve la sensación que su deseo fue vano. Que aunque no lo pretendiera seguía mostrando sus enormes cualidades como gran dibujante. Que en sus cuadros hay un orden y una precisión que solamente saben producir los que dominan el dibujo. También pensé que, en cierta manera, se trataba de texturas y colores dibujados.

 

Cartel de Xam. 1947. 100 x 63 cm